Corrupción Administrativa
 
 
El principio del interés público

Se puede enunciar, en síntesis, que en un derrotero ético y jurídico, se busca imponer el interés publico sobre el interés particular. Toda la legislación referente a estos temas quiere evitar a toda costa que se desconozca este principio y por ello consagra una serie de regulaciones que prohíben, reprimen y castigan conductas que, en mayor o menor grado, se salen del postulado anterior; incluso se prevén fórmulas encaminadas a evitar esta serie de vicios o a establecer elementos de prueba y presunciones de responsabilidad sobre estos aspectos.

Este es el punto de partida para dividir en casos concretos qué es corrupción y qué no es. De todas maneras, existen competencias de autoridades que establecen en casos concretos cómo se orienta el interés general. Es claro que un verdadero liderazgo es plausible desde la misma Presidencia de la República

En principio, se puede distinguir entre corrupción pública, privada y mixta, nacional e internacional, dependiendo de las entidades o personas que interactúen en ella. Es un error solo ver la cara de la corrupción pública, cuando las tres categorías de corrupción administrativa son igualmente reprochables y reprobables. Si se quiere combatir con sinceridad y transparencia este problema se debe enfrentar estos tres frentes, porque luchar contra uno solo, sencillamente lo que genera es que se desplace el problema hacia otro frente.

Otra situación que se tiene que corregir es el contenido patrimonial del término. No sólo se trata de la apropiación de bienes públicos o asimilados a estos, sino de toda la actuación pública. Muchas veces los mayores actos de corrupción no tienen que ver directamente con problemas económicos sino con problemas éticos, y de ellos, eventualmente, se generan problemas patrimoniales.

Se tiene que hacer conciencia que la honestidad y los demás valores son el mejor negocio que pueda realizar una sociedad, pues nos beneficiamos todos y las inversiones se multiplican en proporción geométrica en un clima de confianza en las instituciones y en la sociedad en general. A contrario sensu, la corrupción puede beneficiar a unos cuantos, pero socialmente es un problema que genera pérdidas enormes no solo económicas sino de todo tipo. En general, es un factor que lleva las naciones a la pobreza y a la miseria. La falta de credibilidad y de confianza en las instituciones es un resultado poco enaltecedor en el concierto de las naciones, que genera falta de inversión y de desarrollo económico y social. La corrupción, como dicen las gentes en manifestaciones que se han librado en las calles de nuestros países, nos perjudica a todos.

Corrupción Administrativa
Bogotá D.C. Colombia - 2003
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