Corrupción Administrativa
 
 

Encuesta Gobernabilidad y Anticorrupción [1]


Con el auspicio del Banco Mundial, la Vicepresidencia de la República y el Programa Presidencial de Lucha contra la Corrupción, en febrero de 2001 se diseñó y comenzó a aplicarse esta encuesta a 8308 personas: 3493 usuarios, 3472 funcionarios públicos de diversos niveles y 1343 empresarios, en las ciudades de Bogotá, Medellín, Cali, Cúcuta, Ibagué, Cartagena y Yopal.

Como encuesta de percepción, el grado de subjetividad es alto; en estos instrumentos, por supuesto, no funcionan las preguntas directas sobre responsabilidad en actuaciones de corrupción, sino las preguntas indirectas fueron validadas mediante la comparación dentro del mismo tipo de pregunta entre las respuestas de usuarios, funcionarios y empresarios con la metodología usada por el Banco Mundial. Sin embargo, en el Foro que analizó los resultados de la encuesta, se le halló el mérito de contribuir valiosamente a la caracterización de la corrupción en Colombia, y a señalar las líneas gruesas, aunque superficiales, del diagnóstico y de las tendencias crecientes hacia la probidad en la administración pública, salvas notables excepciones.

Entre los elementos positivos relevados por la encuesta se encontraron:

            El alto nivel de conciencia pública en torno a la necesidad de proteger “lo público”

            Los altos índices de compromiso institucional que manifiestan los funcionarios con sus instituciones

            La baja incidencia de los sobornos y otras formas de “pequeña corrupción” en los trámites y/o servicios que proveen las entidades públicas.

Los elementos negativos más protuberantes encontrados en la encuesta, fueron:

            La contratación pública

            La administración de justicia

            En los gobiernos municipales, y en el

            Sistema político.

Un índice de cerca del 70% de consenso en cuanto a la influencia perversa de élites por algunos denominadas “mafias” es altamente preocupante, en cuanto denota el concepto de “captura del Estado” como botín en todo caso adquirido en forma ilícita por los particulares, que exprimen el erario público, unas veces soterradamente como es el caso de la llamada “delincuencia de cuello blanco” o de los previamente calculados procesos indemnizatorios contra el estado por sumas exorbitantes, o en otras veces de frente, mediante el uso de la violencia misma por parte de los señores de la guerra.

En tratándose del tema de la justicia y corrupción, la encuesta no refleja claridad en cuanto a que los encuestados se refieran a la justicia en general o los problemas de ineficiencia de la justicia penal, y no precisa específicamente, la diferencia entre corrupción y morosidad. Sin embargo, se resalta la importancia del valor de la seguridad jurídica y de la oportunidad para una pronta y cumplida justicia, como requisito para atajar la corrupción.

Es protuberante la aproximación cuantitativa referida a que por concepto de desviaciones presupuestales y sobrecostos atribuibles a sobornos en contratos, el costo de la corrupción suma entre 2.6 y 3.0 puntos del PIB, cercano al 80% del déficit fiscal.

La injerencia de los políticos en la burocracia ha sido fuente de corrupción generalizada en todo el país, generándose un “partido de los contratistas” y la falta de un régimen de reclutamiento de los servidores públicos mediante la meritocracia. No en vano la población encuestada señala al Congreso Nacional como la entidad más corrupta y desprestigiada.

En fin, un fortalecimiento institucional es supremamente necesario en todos los niveles, que genere prácticas transparentes y por lo mismo accesibles al escrutinio público o de la sociedad civil, que cada vez más debe comprometerse en las veedurías ciudadanas, y en la responsabilidad de la construcción ética de lo público, como lo que interesa a todos, para no dejar en manos de los corruptos la deconstrucción del país.

El índice Latinoamericano sobre Transparencia Presupuestaria 2003, nos deja en pésimo lugar a los colombianos en materia de participación de la ciudadanía en relación con los procesos de elaboración , ejecución y control del presupuesto público. Contando con que es menos corrupto lo que está  a la vista de todos, este es un signo de corrupción cuando no se permite institucionalmente una activa participación de la ciudadanía en todo el proceso del manejo del presupuesto público dentro de un verdadero sistema democrático de planeación participativa.

Sin embargo es esperanzadora la participación de entidades de la sociedad civil como TI-Colombia que trabajan unidas con organizaciones similares en el mundo, construyendo herramientas contra la corrupción, que han sido probadas y en permanente evolución contra este flagelo, junto con la búsqueda de la “innovación para la contratación del diseño (e implementación) de un sistema de monitoreo de los sistemas de contratación en Latinoamérica”.

Denota la preocupación del Estado colombiano por progresar en esta lucha, el convenio para fortalecer el índice de integridad de las instituciones públicas. La misión anticorrupción, que animan el Programa Presidencial de Lucha contra la Corrupción y la Vicepresidencia de la República, “es la respuesta del Estado para enfrentar la agresión permanente, articulada, estratégica y coordinada de individuos y organizaciones para controlar la gestión estatal o apoderarse de recursos públicos.  La misión versará sobre los temas de: efectividad y transparencia del estado, justicia contra la impunidad, captura del estado y gobernabilidad, educación y formación en valores y  corresponsabilidad social”.

Llaman la atención los temas de la misión anticorrupción; la lucha contra la corrupción está en todos esos frentes. Ojalá pudiéramos implementar soluciones de auditoría y control de la gestión dentro de una nueva mentalidad que deje atrás el temor a la fiscalización o a la coadministración por parte de los organismos de control. Los avances en los sistemas contables y de control en línea cada vez son más automatizados, y se toma conciencia cada vez mayor que la dilación y la falta de transparencia en la información contable y administrativa no favorece no sólo la transparencia sino que tampoco favorece una gestión exitosa. Tales sistemas ayudan a tener los indicadores pertinentes permanentemente actualizados, de gestión y de resultados, para un desenvolvimiento ágil, oportuno y efectivo. Tendencias saludables en este sentido están inscritas en los programas de la Agenda de Conectividad de Presidencia de la República y del Ministerio de Comunicaciones, en particular en los proyectos de Municipio Electrónico o Municipio Digital.

El Programa Presidencial de Lucha contra la Corrupción, ha sido de gran influjo en todo el país, especialmente en el campo preventivo y de educación para la transparencia, y para la eficacia y eficiencia en las actuaciones administrativas. Se ha avanzado, de acuerdo con las directivas presidenciales, en la cualificación de esos procesos mediante manuales y seminarios y talleres en muchas partes del país. Son relevantes las guías metodológicas para realizar licitaciones y concursos, a las cuales remitimos en nuestros anexos.

También el programa presidencial constituye un centro de recepción de denuncias anticorrupción mediante su página web, telefónica o personalmente. Hace equipo en esta actividad con la Fiscalía y su Unidad Nacional Anticorrupción a través de un Fiscal Delegado, que instruye y acusa en los casos de alto impacto nacional.

Igualmente, en los anexos, el/la lector/a encontrará la descripción de lo que ocurre en los Consejos Comunales Anticorrupción liderados por el Vicepresidente de la República, que han tenido un buen impacto sobre todo a nivel regional. En el aparte de Graves Casos de Corrupción, se muestra una noticia que denota “captura del Estado”.

Un trabajo de equipo, que ligue sinergias positivas tanto de los entes de control y de las distintas ramas del poder público, como de la ciudadanía mediante el ejercicio de su voto y el seguimiento de la gestión de los elegidos, además de las veedurías ciudadanas, es verdaderamente funcional a una Colombia transparente, donde el valor de la verdad, como lo enseña Vaklav Hável, sea el centro de la actuación pública, y signo de madurez y de salud de la democracia.



[1] Cf. Vallejo Mejía, César. Síntesis del Foro: Lucha contra la corrupción, integridad y gobernabilidad en Colombia: hacia un propósito colectivo, que se encuentra entre los anexos de este escrito.

Corrupción Administrativa
Bogotá D.C. Colombia - 2003
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